Convivencia: cuando la filosofía se convierte en un motor para la acción práctica (Bruselas, Bélgica)
¿Cómo reconstruir vínculos en una sociedad fragmentada? Diálogo filosófico titulado “¿Cómo mejorar la convivencia?” Crónica de una velada rica en aprendizaje y entusiasmo.
En un contexto donde las divisiones a veces parecen prevalecer sobre el diálogo, este encuentro filosófico organizado por Nueva Acrópolis Bélgica fue una iniciativa muy oportuna. Lejos de los debates teóricos desconectados de la realidad, el evento cumplió su promesa: ofrecer un espacio de escucha y calidez para explorar las raíces de la fraternidad.
Una energía colectiva palpable
Desde el momento en que se abrió la sesión, el entusiasmo de los participantes fue evidente. Personas de diversos orígenes establecieron rápidamente un clima de confianza que invitó a cada uno a expresarse. No fue una conferencia, sino un verdadero laboratorio de ideas donde la curiosidad por aprender de los demás se impuso a las certezas individuales.
La sabiduría antigua al rescate del presente
El diálogo se nutrió de la riqueza de las sabidurías de Oriente y Occidente para iluminar nuestros desafíos contemporáneos. ¿La idea clave de la noche? La convivencia no puede ser una simple norma administrativa; es un arte que debe cultivarse.
Los asistentes exploraron la idea de que, para vivir mejor con los demás, primero debemos aprender a conocernos mejor a nosotros mismos. Esta introspección, lejos de ser una forma de aislamiento, se presentó como una condición necesaria para una apertura sincera y duradera.
Del pensamiento a la práctica: ideas para el día a día
Lo que más impactó a los presentes fue la determinación de no quedarse solo en palabras. Los participantes se marcharon con propuestas concretas para incorporar en su vida cotidiana:
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Las virtudes como base común: Redescubrir y practicar valores como la paciencia, la templanza y el valor civil para crear un terreno común sólido.
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Desarrollo individual: Asumir la responsabilidad de nuestro propio estado interior para no proyectar nuestras tensiones en el grupo.
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Atención activa: Desarrollar una presencia genuina hacia los demás, pasando de la simple coexistencia al reconocimiento mutuo.
“Salimos de este diálogo con la impresión de que la paz social comienza con pequeños ajustes en nuestro comportamiento diario”, comentó uno de los participantes al final del encuentro.
Una cita que invita a repetirse
El éxito de esta edición confirma la creciente necesidad de reunirse en torno a temas fundamentales. La convivencia es un proyecto continuo, y la filosofía sigue siendo una de las mejores herramientas para trabajar en ella con discernimiento y optimismo. Esta es la misión que Nueva Acrópolis Bélgica se ha propuesto llevar adelante.
