Programa de voluntariado con la Universidad peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) (Lima-Sede Central, Perú)
En la sede de Nueva Acrópolis San Isidro se llevó a cabo la ceremonia de clausura del Programa de Voluntariado de Acompañamiento al Adulto Mayor, desarrollado gracias a la alianza entre la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) y Nueva Acrópolis.
La actividad reunió a 60 voluntarios, entre ellos 16 estudiantes de la UPC, quienes culminaron una enriquecedora experiencia de servicio orientada a brindar compañía y apoyo a adultos mayores. A lo largo del programa, los participantes fortalecieron valores como la solidaridad, la empatía y el compromiso, al mismo tiempo que construyeron vínculos humanos que dejaron una profunda huella tanto en los beneficiarios como en los propios voluntarios.
Durante la ceremonia se entregaron certificados de participación, becas, reconocimientos y obsequios a los voluntarios destacados, como muestra de gratitud por su dedicación y por el crecimiento humano alcanzado durante esta experiencia.
La jornada también estuvo marcada por dinámicas de integración, espacios de convivencia, momentos de celebración y actividades recreativas que fortalecieron el espíritu de comunidad y la amistad entre los participantes, recordando que el voluntariado también crea lazos que perduran en el tiempo.
Uno de los momentos más emotivos fue el espacio de reflexión compartida, donde los voluntarios recordaron las experiencias vividas junto a los adultos mayores. Sus testimonios coincidieron en una misma conclusión: el verdadero aprendizaje no estuvo únicamente en ayudar, sino en descubrir que servir transforma profundamente a quien entrega su tiempo, su dedicación y su corazón.
Cada visita realizada, cada conversación compartida y cada gesto de compañía representaron una oportunidad para generar bienestar y demostrar que pequeños actos de generosidad pueden producir grandes cambios en la vida de las personas.
Nueva Acrópolis expresa su más sincero agradecimiento a los 60 voluntarios que hicieron posible esta experiencia y reafirma que, cuando las instituciones unen esfuerzos para formar ciudadanos comprometidos con el bien común, el impacto trasciende cualquier objetivo y se convierte en esperanza para la sociedad.
El voluntariado no concluye con una ceremonia de clausura. Continúa en cada persona que decide seguir construyendo un mundo más humano, solidario y consciente.

