El director internacional de Nueva Acrópolis imparte una conferencia sobre las Esferas de la Conciencia (Brasilia, Brasil)

Promoción de la Filosofía

Con más de mil asistentes, Carlos Adelantado Puchal dirigió un encuentro sobre el autoconocimiento, las relaciones humanas y nuestra participación en el mundo.

Foto: Leandro Moraes.

Más de mil personas se reunieron en el Teatro Pedro Calmon, en Brasilia, para reflexionar sobre una de las grandes cuestiones de la humanidad: ¿cómo ampliar la conciencia y comprendernos mejor a nosotros mismos, a los demás y al mundo? La clase especial Las Esferas de la Conciencia: Yo, los Otros y el Mundo, impartida por Carlos Adelantado Puchal, director internacional de Nueva Acrópolis, propuso un recorrido filosófico por el autoconocimiento, las relaciones humanas y la comprensión de que formamos parte de una realidad más amplia.

Inspirada en el libro homónimo de Carlos Adelantado, la actividad comenzó con dos canciones interpretadas por Bruna Leiros, cantante y alumna de Nueva Acrópolis, que prepararon el ambiente para una velada de reflexión y diálogo.

Al abordar la conciencia como una de las grandes cuestiones de la existencia humana, el conferenciante destacó que no es estática: puede desarrollarse y ampliarse a medida que buscamos comprender nuestras experiencias, superar limitaciones y atribuir nuevos sentidos a la vida.

Del autoconocimiento a la comprensión del mundo

Foto: Leandro Moraes.

La primera esfera, el Yo, nos invita a reconocer quiénes somos más allá de las circunstancias, los deseos y las limitaciones cotidianas. En este camino, conocerse a uno mismo también significa identificar aquello que aún necesitamos desarrollar y descubrir en las adversidades oportunidades de crecimiento.

Para Carlos Adelantado, ampliar la conciencia exige disposición para traspasar fronteras, acercarse a lo desconocido y afrontar los desafíos que contribuyen a nuestra formación. Como expresó durante la clase: «Ser consciente es ser libre para decidir, ser fuerte para soportar y generoso para comprender lo que la vida nos trae».

La segunda esfera, los Otros, amplía esta percepción hacia las relaciones humanas. La familia, los amigos, los compañeros y todas las personas con quienes compartimos la vida forman parte de una realidad interdependiente, en la que nuestras actitudes repercuten en los demás. Desde esta perspectiva, la recta acción —actuar en beneficio de los demás sin esperar recompensas— representa una expresión concreta de una conciencia que trasciende los límites del interés individual.

La tercera esfera, el Mundo, nos invita a reconocer que no somos meros observadores de la realidad, sino participantes en ella. Nuestras decisiones y acciones repercuten en el entorno colectivo, del mismo modo que los acontecimientos del mundo influyen en nuestra propia trayectoria.

Las tres esferas están, por tanto, interconectadas: el autoconocimiento transforma nuestras relaciones; las relaciones influyen en el mundo; y nuestra participación en el mundo también nos transforma. La ampliación de la conciencia se convierte así en un proceso continuo de aprendizaje y perfeccionamiento humano.

Diálogo sobre la libertad, las crisis, la educación y el sentido de la vida

Foto: Leandro Moraes.

Tras la exposición, la actividad continuó con un diálogo entre Carlos Adelantado, la profesora y filósofa Lúcia Helena Galvão y el director de Nueva Acrópolis Brasil Norte, Luís Carlos Marques Fonseca. El encuentro profundizó en cuestiones relacionadas con la libertad, la educación, las crisis, la tecnología, los sueños, las diferencias entre generaciones y el sentido de la vida.

Al reflexionar sobre la libertad y la voluntad, el director internacional destacó el potencial del voluntariado como expresión de la conciencia en acción. La posibilidad de poner nuestras capacidades al servicio de los demás nos permite ampliar nuestra mirada más allá de las necesidades individuales y contribuir al bien común.

Las relaciones entre generaciones también se abordaron como una oportunidad de complementariedad. Mientras las personas mayores aportan la experiencia acumulada, los jóvenes ofrecen su fuerza y energía. En lugar de acentuar las diferencias, la invitación fue reconocer lo que cada uno puede aportar al camino colectivo. «Las almas no tienen edad y vamos todos juntos en el río de la vida», afirmó el conferenciante.

Las crisis, por su parte, se presentaron como momentos de transición que pueden abrir caminos hacia nuevas posibilidades. Para atravesarlas, es necesario cultivar la capacidad de soñar, entendiendo los sueños no como una forma de escapar de la realidad, sino como un impulso para superar límites y transformar la vida. «Soñemos… todos somos sueños de alguien», subrayó Carlos Adelantado.

El diálogo también destacó que los destinos individual y colectivo no se excluyen, sino que se complementan, invitando a cada persona a reflexionar sobre su contribución a la construcción de una realidad mejor.

La filosofía como camino de transformación

Foto: Leandro Moraes.

Al abrir un espacio para las preguntas del público, la clase amplió el diálogo sobre la conciencia, la inteligencia artificial, la educación, la voluntad y los desafíos de la existencia contemporánea. La diversidad de los temas puso de manifiesto cómo la reflexión filosófica puede contribuir a comprender cuestiones que atraviesan tanto la vida individual como la colectiva.

En la reflexión final, Carlos Adelantado distinguió entre dominar y poseer. Mientras que dominar presupone una relación de control y cierta distancia respecto de aquello que se domina, poseer, en un sentido más profundo, significa incorporar algo a nuestra propia manera de ser.

Esta distinción retoma una idea central del encuentro: la filosofía no se limita a la adquisición de conocimientos, sino que implica la capacidad de transformar lo que comprendemos en actitudes, decisiones y formas de vivir.

Foto: Leandro Moraes.

Al reunir a más de mil personas en torno a estas cuestiones, la clase especial reafirmó el valor de la filosofía como práctica de investigación y desarrollo humano. Un camino que comienza con el conocimiento de uno mismo, se amplía mediante la comprensión de los demás y conduce al reconocimiento de nuestra responsabilidad ante el mundo.

Como sintetizó el director internacional de Nueva Acrópolis:

«La sabiduría es poseer la conciencia».

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