El fin de semana tuvimos una experiencia increíble subiendo el Volcán de Acatenango y luego el Volcán de Fuego.
Un grupo de voluntarios nos propusimos superar nuestros límites y llegar a la cumbre de estos colosos.
Iniciamos en la mañana el ascenso al Volcán de Acatenango hasta llegar al campamento y, poco después emprendimos el camino hacia el Volcán de Fuego que nos dio un espectáculo sublime de erupciones. Descendimos y al día siguiente nos trasladamos a la cima del Acatenango para ver el amanecer.
Aprendimos que no solo debemos dominar el físico para lograrlo, sino también la mente que nos puede impulsar a alcanzar mayores altitudes. El contacto con la naturaleza nos hizo reflexionar sobre la importancia de respetarla, de cuidarla.
Fue viaje lleno de retos y alegrías junto con nuestros compañeros, cuyo apoyo fue indispensable para que todos termináramos esta travesía.